Ojo con esto Presidente
¿De qué sirve la Ley 340-06 si las instituciones siguen comprando bienes hasta un 400% más caros de lo que realmente valen?
La Ley de Compras y Contrataciones fue creada para garantizar transparencia, eficiencia y equidad en el uso de los fondos públicos. Pero en la práctica, vemos cómo se convierte en letra muerta cuando entidades estatales licitan servicios y productos a precios escandalosamente inflados. ¿Dónde está la Dirección General de Compras y Contrataciones cuando el Estado pierde millones en sobrevaluaciones? ¿Quién fiscaliza cuando los procesos se maquillan para beneficiar a grupos específicos?
Casos sobran. Pero decisiones valientes faltan.
El presidente ha demostrado voluntad política para enfrentar la corrupción, pero está luchando contra un mal profundamente enquistado. Y lo está haciendo prácticamente solo. La Contraloría General, la Cámara de Cuentas, la Dirección de Ética Gubernamental y el Ministerio Público deberían ser sus aliados naturales en esta cruzada. Sin embargo, ante denuncias públicas en medios y redes, su silencio es ensordecedor.
Los invito a caminar por Santo Domingo Este, el municipio más grande del país.
Verán cómo abundan las denuncias, los reclamos, las evidencias. Verán cómo la ciudadanía exige respuestas mientras los órganos de control miran hacia otro lado. ¿Será que el sistema está diseñado para proteger a los corruptos? ¿O es que la voluntad de fiscalizar se diluye cuando los intereses pesan más que la ley?
Ojo con esto, presidente.
La gente está observando. Y aunque la esperanza aún vive, la paciencia se agota. Si no se toman medidas contundentes, el descrédito institucional será irreversible. La lucha contra la corrupción no puede ser una batalla solitaria. Debe ser una causa nacional.
