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La inseguridad en Santo Domingo Este no es culpa de la Policía Nacional. Es el resultado directo del manejo torpe y desarticulado de la Mesa de Seguridad, Ciudadanía y Género del municipio.

Durante años, SDE fue referente nacional en materia de seguridad ciudadana. No por casualidad, sino porque la Mesa funcionaba como lo establece el decreto: con estrategias permanentes, articuladas y coordinadas entre todas las instituciones del Estado. Hoy, esa articulación ha desaparecido. Lo que antes era un espacio técnico de planificación interinstitucional, hoy se ha convertido en un comité decorativo para fotos mensuales en redes sociales.

Los resultados están a la vista y son medibles**: no hay coordinación, no hay colaboración, no hay impacto. La Dirección de la Mesa no aporta ni mínimamente a las instituciones que combaten el delito. La seguridad ciudadana se construye con ejes transversales, con participación comunitaria, y con voluntad política de integrar a todos los actores. Nada de eso está ocurriendo.

La Mesa no puede ser propiedad del ayuntamiento ni de sus empleados**. Su función es articular, no figurar. Mientras se mantenga como un espacio cerrado, sin participación de la Policía Nacional, el Ministerio Público, juntas de vecinos, líderes religiosos, instituciones educativas y organizaciones sociales, no habrá resultados. La seguridad no se improvisa. Se coordina.

Advertimos con responsabilidad si no se corrige el rumbo de la Mesa de Seguridad, Ciudadanía y Género, Santo Domingo Este seguirá retrocediendo en los indicadores de seguridad. No por falta de capacidad policial, sino por ausencia de dirección estratégica.

SDE merece volver a ser ejemplo nacional. La ciudadanía exige resultados, no simulacros.